Hijos de la luz
Te saludo en el precioso nombre de Jesús. Este es Angus Bukan, tu amigo, con reflexión del día.
Comenzaremos con Isaias 2:5
“Oh casa de Jacob, venid y caminemos en la luz del Señor.”
Y luego Efesios 5:8 dice:
“Porque antes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor; andad como hijos de la luz.”
En el Reino de Dios no hay secretos. Tú y yo debemos caminar en la luz juntos. Debemos ser transparentes. No hay agendas ocultas, no hay zonas oscuras. Si miras Números 32:23, la palabra de Dios dice:
"Asegúrate de que tu pecado te alcanzará."
Cuando nos convertimos en cristianos, ya no hay secretos. Caminamos en la luz, y eso nos da libertad.
Recuerdo, ya hace muchos años, haber tenido el privilegio muy especial de predicar en Nueva Zelanda ante el pueblo maorí. Qué pueblo tan hermoso y amable son; de verdad, hasta que llegan al campo de rugby. Estas hermosas personas me invitaron a venir a uno de sus lugares de reunión tradicionales, llamados Marae. Está hecho de madera, en forma de A. Los suelos también son de madera, y te sientas en el suelo. El pueblo maorí me había invitado a venir a traer el mensaje de Dios; fue para mí un gran honor.
Al entrar, me quité la chaqueta de los hombros, lenta y deliberadamente, porque no puedo predicar cuando voy con una chaqueta puesta. Siempre me siento completamente aprisionado. Al quitarme la chaqueta y dejarla en el suelo, me miraron con una gran y cálida sonrisa en el rostro; no me di cuenta de lo que había hecho. Entonces me dijeron: "Lo que has hecho es algo realmente muy bueno, porque, de acuerdo con la tradición, cuando entras a un Marae, muestras a la gente que no llevas un arma o cualquier otro objeto para usar contra ellos. Te quitas la chaqueta, y les muestras que no tienes nada que ocultar."
Hoy, caminemos plenamente en la hermosa luz, y no ocultemos secreto alguno. Que todos bien vean que somos hijos de la luz, siervos fieles de nuestro amado Señor Jesucristo.
Que tengas un buen día. Jesús te bendiga; adiós.