Orad sin cesar
Te saludo en el precioso nombre de Jesús. Este es tu amigo Angus Baken, trayéndote una reflexión para el día de hoy. Quiero dirigirme a ti en esta mañana para hablarte de aquello que, con toda probabilidad, puede considerarse el arma más grande y la más poderosa que cada cristiano tiene a su disposición. Santiago 5:16:
«La oración eficaz del justo, cuando es ferviente, tiene mucho poder».
Le preguntaron al Dr. Billy Grajam, uno de los evangelistas más grandes de la modernidad, ¿cuál era el secreto de su éxito? Él dijo estas palabras: «Primero, es la oración. Segundo, es la oración; y en tercer lugar, la oración.»
Oh, mi querido amigo, ¿por qué razón siempre dejamos la oración para el último momento? Intentamos cualquier otra cosa, ¿no es así? Y cuando eso no funciona, entonces decimos: 'Bueno vamos a orar.' Quiero decirte que la oración es un arma sobrenatural contra el poder de la oscuridad, contra la enfermedad y contra dolencias. La oración significa tanto para mí que, si no hay cobertura de oración en una reunión a la que me inviten para hablar, voy a rechazar la invitación.
Dios no está buscando a personas excepcionales, sino a personas que estén dispuestas a atreverse a demostrar, con valentía y fe, la grandeza de su Dios. A.W. Simpson dijo: Ya ves, es la oración de fe la que realmente mueve de verdad la mano poderosa de Dios. No es la oración, la oración de fe. Jesús mismo oró más de lo que habló. En Mateo 6:9 enseñó a sus discípulos, cómo orar.
La oración debe convertirse en un estilo de vida, amigo mío. No es solo pasar unos minutos en oración. Ora todo el día y ora en cada situación. 1 Tesalonicenses 5:17 nos dice que oremos sin cesar. ¿Recuerdas al gran escritor cristiano, C.S. Lewis? ¿Recuerdas que escribió un libro llamado Las Cartas del diablo a su sobrino? Es una historia ficticia sobre Escrutopo, un diablo experimentado, que instruye a su joven sobrino Orugario una forma eficaz de alejar a las personas de Dios.
Básicamente, en pocas palabras, él dijo lo siguiente:«Impidan que oren. Distráiganlos de la oración... Dejen que hagan todo lo demás». Pueden alabar a Dios, pueden ir a la iglesia, pero no les permitan orar». ¿Por qué? Porque cuando oramos, movemos la mano de Dios. No limitemos a Dios con oraciones de incredulidad. Estén preparados para orar por grandes imposibilidades. Lucas 1:37,
«Porque para Dios, no hay nada imposible.»
Fuimos hasta el muro de la presa Kouga, muy cerca de la bahía de Jeffreys, en la provincia oriental del Cabo. No tenían agua, nada en absoluto. Oramos, muchos de nosotros, miles de nosotros oramos la oración eficaz y ferviente de un hombre justo y en el Cabo Oriental hay mucha agua, y la presa Kouga se desborda por primera vez en muchos años.
Sigamos orando juntos hoy en este día. Que Dios te bendiga y adiós.