Gente Común

Los saludo en el precioso nombre de Jesús. Les habla su amigo, Angus Buchan, con una reflexión para hoy.

Comenzamos en el Evangelio de Marcos, capítulo 9, versículo 5.

«Entonces Pedro respondió y dijo a Jesús: “Rabí, bueno es para nosotros estar aquí; hagamos tres enramadas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”».

No se puede vivir en la cima de la montaña. Pedro, Jacobo y Juan, cuando experimentaron al Señor Jesucristo hablando con su Padre celestial y la aparición de Elías y de Moisés, quedaron tan sobrecogidos que no querían volver a bajar al valle, donde les esperaban los asuntos y problemas de cada día. Querían quedarse en la montaña. Tú y yo también debemos tener mucho cuidado con eso.

Tenemos que encontrarnos con la gente allí donde está. ¿Conoces el dicho antiguo: “No te vuelvas tan espiritual, que ya no sirvas para nada aquí en la tierra”? Tenemos que mantener el contacto con el hombre en la calle. Le preguntaron a Martín Luter, el gran reformador: “¿Qué harías si supieras que el Señor vuelve mañana?”. Él respondió: “Hoy plantaría un manzano”. En Alemania hay muchos huertos de manzanos.

Le preguntaron a John Wesley: «Si supieras que el Señor Jesucristo vuelve mañana, ¿qué harías hoy?». Él respondió: «A las nueve de la mañana tengo un estudio bíblico en este pueblo; después me voy a subir a mi caballo, Dobbin, y cabalgaré hasta el siguiente pueblo, donde almorzaré con un grupo de personas. Y luego, por la tarde, predicaré el evangelio». En otras palabras, lo que estaban diciendo estos dos gigantes de la fe es que seguimos viviendo día a día. Dios usa a gente común; mira el historial en la Biblia. Dios usó pescadores, pastores y fabricantes de tiendas; incluso usó recaudadores de impuestos. No pierdas el contacto con el hombre en la calle.

Acabo de regresar de un fin de semana maravilloso en el que fui orador en una conferencia llamada hombre poderoso en la parte central de nuestra amada nación, Sudáfrica. ¡Qué gente tan maravillosa! Agricultores y mineros, gente trabajadora común y corriente, como yo. Esta gente ama a Jesús. Lo aman de una manera sencilla pero profunda. Para mí fue tan refrescante no estar intentando resolver todos los problemas del mundo entero, cosa que de todos modos no podemos hacer, ¿verdad? No tan atrapados en la doctrina y la teología. Ni siquiera puedo deletrear esa palabra.

Que no tienen nada que ver con el vivir de cada día: poner pan en la mesa, encontrar trabajo, ir resolviendo los problemas del matrimonio. Ya sabes, después de que terminamos de predicar el sábado por la noche, un grupo de nosotros nos juntamos y vimos juntos por televisión la final del Mundial de Rugby. Qué experiencia. Nos reíamos, intentábamos decirle al árbitro lo que tenía que hacer, llorábamos de alegría y de dolor.

No pierdas el contacto con la realidad. Aunque estemos de paso por este mundo, aunque no pertenezcamos aquí, ese era el secreto, ese era el toque del Maestro, era el toque de Jesús: encontrarse con toda clase de personas.

Que tengas un día maravilloso. Que Jesús te bendiga y hasta luego.

Gente Común
Angus Buchan
Angus Buchan